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Rezar a DIOS

Carlo Acutis

Biografía

Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres. En septiembre de 1991 sus padres regresaron a Milan, Italia, pues estaban en Londres por motivos de trabajo.

En septiembre de 1997 inicia la escuela primaria en el instituto San Carlo, pero luego lo cambian al Instituto Tommaseo de las religiosas Marcelinas donde continuó su educación.

Carlo tomó la primera comunión el 16 de junio de 1998, con apenas 7 años, en el convento de las monjas Eremitas de San Ambrosio, en Perego. El 24 de mayo de 2003 recibió el sacramento de la confirmación en su  parroquia Santa María Segreta.

En Septiembre de 2005 comenzó sus estudios de bachiller en el Instituto Leon XIII de los padres jesuitas.

El 2 de octubre de 2006 Carlo enfermó de un tipo de leucemia muy severo. El martes 10 de octubre pide recibir la unción de los enfermos y la Santa Comunión. Muere el 12 de octubre de ese mismo año. En enero de 2007, el cuerpo de Carlo se trasladó desde el cementerio de Ternengo, en Piamonte al cementerio de Asís, según el deseo de Carlo en vida.

En octubre de 2012 se abrió oficialmente la causa de beatificación y canonización de Carlo. El 5 de Julio de 2018 el Papa Francisco lo declara venerable. El 10 de octubre de 2020 fue beatificado en la ciudad de Asís.

¿Quién era Carlo Acutis?

Carlo era un niño absolutamente normal, como la mayoría de los adolescentes, pero con una paz absolutamente especial, gracias a su gran amistad con Jesús.

Además de los deberes principales como alumno y como hijo, lograba encontrar tiempo para enseñar catecismo a los niños que se preparaban para la Primera Comunión y la Confirmación; ser voluntario en el comedor de beneficencia de los Capuchinos y las Hermanas de la Madre Teresa; ayudar a los pobres que vivían en su barrio; ayudar a los niños que tenían dificultades con sus tareas escolares; hacer obras de apostolado a través de internet; tocar el saxofón; Jugar al fútbol; diseñar programas con la computadora; divertirse con los video juegos; ver películas de detectives y hacer películas caseras con sus perros y gatos.

Estar siempre unido a Jesús, este es mi programa de vida”, escribió cuando solo tenía siete años.

Y desde entonces, siempre fue fiel a ese programa, hasta su partida al cielo, entre el 11 y el 12 de octubre de 2006 en el Hospital San Gerardo de Monza.

Desde muy pequeño, Carlo siempre mostró una gran atracción por “el cielo” .

Por una circunstancia especial, dada su madurez poco común en materia de Fe y su gran amor por el Sacramento de la Eucaristía, Carlo fue admitido a la Primera Comunión cuando solo tenía siete años y desde entonces nunca faltó a su cita diaria a la Santa Misa, a la adoración eucarística antes o después de la Misa y el rezo del Santo Rosario.

Carlo escribió que: “cuando te expones al sol te bronceas … pero cuando te paras frente a Jesús Eucaristía te conviertes en santo” .

Para Carlo “la Eucaristía es el camino al cielo” , y también el medio más poderoso para convertirse en santos rápidamente.

Es famosa su frase: “Todos nacen originales pero muchos mueren como fotocopias”. Para no morir como una fotocopia, Carlo sacó de la fuente de los sacramentos, que para Carlo son el medio más poderoso para crecer en virtudes, signos efectivos de la infinita misericordia de Dios para con nosotros. Gracias a la Eucaristía, Carlo reforzó heroicamente la virtud de la fortaleza, que le dió ese coraje común a todos los santos, para ir siempre contra corriente y oponerse a los falsos ídolos que el mundo nos propone constantemente.

La Eucaristía también alimentó en él un deseo muy fuerte de estar constantemente en armonía con la voz del Señor y de vivir siempre en su presencia. De esta manera, Carlo logró llevar el estilo de vida que aprendió, a la escuela de la Eucaristía: cuando estaba en el colegio, en una pizzería con amigos, en el campo de juego para un partido de fútbol, o usando la computadora, se convertía en un Evangelio vivido. Carlo logró de manera extraordinaria mientras vivía, una vida ordinaria como la de muchos, dedicar su vida, momento a momento, a la meta más alta a la que todos los hombres estamos llamados: la felicidad eterna con Dios.

Carlo, “el enamorado de Dios”, vivió esta fuerte presencia de lo divino en su vida terrena y trató en todos los sentidos de transmitirla generosamente a los demás y sigue intercediendo para que todos puedan poner a Dios en primer lugar en su vida y decir como Carlo: “No yo, sino Dios”. ; “No el amor propio, sino la gloria de Dios” ; “La tristeza es la mirada hacia uno mismo, la felicidad es la mirada hacia Dios” .